30 de noviembre de 2011

Crónicas de un vuelo

Llegó el día de partida. Madrid. Mochila en la espalda con la habitual sensación pre-partida de que te has dejado algo importante. Repasas mentalmente la exhaustiva lista que elaboramos casi un mes antes y te dices a ti mismo: "tranqui, que está todo" aunque realmente sabes que mas tarde o mas temprano te darás cuenta de que falta algo. Inevitable.

Mi chófer particular (gracias Edu) me deja en la T1 de Barajas. Mientras yo me preparo para un mes lejos de la rutina, él se vuelve para la suya... Animo!!! Antes de llegar a Barajas hemos pasado a recoger los dólares necesarios, que mi asesora financiera personal (mil gracias Ana) nos saca rápidamente. Con un equipo así ya se puede!!!!

Aquí da igual que sea martes, día laborable. Los viajes, los vuelos, los reencuentros, las vacaciones no entienden de fechas. La terminal a rebosar. Hemos cambiado el embotellamiento automovilístico de la M30 por uno personal. Miles de personas se mueven ordenadamente de un lugar para otro, como si de un hormiguero se tratase. Unos van, otros vienen, otros, no sabes si van o vienen pero allí están, ¿serán gallegos? (un saludo para Ro!), otros hacen cola, otros se intentan colar...

Siempre que me acerco al mostrador con ese papel, impreso en mi casa, con un numero de localizador... no puedo evitar que me asalte la misma duda.... ¿Realmente tengo vuelo? Y siempre la respuesta es afirmativa. Así que fiaros. Aunque dentro de un mes, cuando esté en el mostrador de Egyptair con mi localizador, volveré a cruzar los dedos!

Todo correcto. Maleta facturada (¿Te veré pronto?). La despido casi con lagrimas en los ojos. Me dirijo a la puerta de embarque y pasamos por los arcos de seguridad. Va a llegar el día en que pasaremos en bañador y tendremos que quitarnos hasta los empastes. Pero todo sea en aras de la seguridad. Control de pasaporte y ya estamos dentro para irnos fuera, paradojas del sistema.

Primer vuelo: Madrid-Moscú. 5 horas. Vuelo tranquilo. Llegamos con puntualidad extrema a nuestro destino. Y se agradece, ya que solo disponemos de 1 hora y media para salir, control de pasaporte, cambio de terminal, encontrar la puerta y embarcar. Ya me veía haciendo los mil metros lisos por la terminal (en series de 200 metros al 80%, con un descanso de 3 minutos. Lo que aprende uno con Regalado). Aquí casi se cumple lo que antes decía, para pasar por el arco de seguridad. Solo pantalón, calcetines y camiseta. Hay que quitarse hasta las uñas postizas. Y da igual que pite o no pite, una dulce moscovita de 1,85 (viva imágen de Ulga Uhmsem, levantadora de peso Húngara) cachea sistemáticamente a TODOS y cada uno de los que pasamos. Pite, no pite, hombre, mujer... nadie escapa... La dulzura de su cacheo, solo queda eclipsado por la maravillosa sonrisa y refinados modales, tan grandes y delicados como su ropa interior... os podéis hacer una idea...

Entretanto, ya hemos conocido gente. Otros dos chicos y una chica de Málaga, comparten destino conmigo a Hanoi. Así que hacemos frente común y llegamos a la puerta de embarque 10 minutos antes de embarcar. Prueba conseguida!!!!

Aprovecho 10 minutos de wifi para mirar correo y confirmar a Aitor que todo va según lo previsto y que estaré en Hanoi según el plan.

Segundo vuelo: Moscú-Hanoi. 9 horas de vuelo. Volamos en un Airbus 330. Impresionante. Filas y mas filas y mas filas y aun mas. Hacia tiempo que no volaba en un avión tan grande. He tenido suerte y me han concedido fila de asientos junto a la salida de emergencia.... espacio para mis piernas!!!!! Que lujo. Todos los asientos con pantalla de lcd con videoclub, juegos, música, vídeos musicales... Toma de ethernet para el portal y conexión USB para conectar el iPhone, el paraíso!!!!
Pantalla de informacion del vuelo
Es increíble que un aparato de semejantes dimensiones se eleve y vuele. Distancia a recorrer 7800 kms. Volamos a una altitud de unos 11.000 metros. La velocidad es de unos 900 kms/hora. Y la temperatura exterior del aire es de aproximadamente -50º (un poquito menos de lo que estuvimos en Suecia, ¿Eh Xabi?).
Ya van 4 horas de vuelo y me dispongo a dormir un rato, no se si podré, con lo que me cuesta dormir a mi... (¿Oigo risas?).
Una pequeña siesta, algún juego, video y lectura después, me encuentro a tan solo 30 minutos de Hanoi. Según las previsiones llegamos a las 08:55 hora local, 02:55 hora de España (a partir de aquí las horas irán referidas siempre a la hora local, seis horas mas que en España).

Una vez en el aeropuerto me espera conseguir el visado, recuperar la maleta y reencontrarme con Xabi y Aitor. Veremos si todo va bien o surge algún imprevisto. Pero eso, será objeto ya de la siguiente entrada.

3 comentarios:

  1. Desde tan lejos consigues q sonriamos!!!! Lo q yo te diga eres.....un crack!!! Seguiremos tus aventuras.....asi q....no dejes d escribir!! Biquiños!!!

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  2. Gracias Ro por seguirme y escribir!! Se agradece desde la distancia!! Esto es genial. Te encantaría. Un beso

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