1 de agosto de 2011

Etapa 9. Lost




Lost. Perdidos. Están Jack Shepard y Kate en la isla intentando encontrar a Jhon Locke cuando... Espera, no, que creo que me equivoco... Esto es "Lost" pero versión española. Empecemos de nuevo. Están nuestros dos intrépidos peregrinos intentando salir de Grañon (recordemos la buena y abundante señalización Jacobea en La Rioja). Tomamos la recta que se perfila a la salida del pueblo y vemos a lo lejos a nuestro compañero nocturno, el brasileño, hacer un giro a la izquierda. Llegamos al cruce y no muy atentos a la señalización, tomamos el destino de nuestro predecesor. Unos kilómetros más adelante, ninguna señalización y el pueblo de Villarta que aparece cuando no debería, confirman lo que ya veníamos sospechando... No hemos equivocado. Era inevitable. Solo era cuestión de saber cuando. Que nos íbamos a perder en alguna etapa es una máxima del peregrinaje, y en eso no ibamos a ser una excepción.

Mi padre siempre dice que Murphy es un desgraciado. Y yo con el paso del tiempo apoyo plenamente su opinión. Hemos hecho una pequeña modificación en nuestra ruta de viaje y hemos añadido unos kilómetros a la etapa de hoy para descargar la etapa de Burgos y así llegar pronto al albergue por si hubiera problemas de sitio y aprovechar la ciudad haciendo turismo. Conclusión: etapa de hoy 40 kms. Si hay un día bueno para perderse, ese es hoy. Que son 40 kms de nada. Mucho mejor hacer 43 o 44.
¿Quién nos saca del apuro? Pues quien va a ser, nuestro tercer compañero de viaje, el iPhone. Rápidamente despliega su GPS y a través de los mapas (gracias Google) nos posiciona y nos deja ver una ruta que nos devuelve al buen camino. Así que campo a través y guiados por satélite llegamos a Redecilla del Camino.

Hay iglesias dedicadas a todo tipo de santos, personajes e incluso animales a lo largo de estos 800 kms. Habría que ir pensando en erigir una a San iPhone. Si hay alguien que trabaje estos días, ese es él. Herramienta imprescindible. Llamadas y mensajes aparte, altitud, mapas, albergues, guía en ciudad, blog, cámara de fotos, facebook, dudas, historia, leyendas... y mas cosas que seguro me dejo. Pero bueno, como no tenemos 100 o 200 años para levantarle una catedral, seguimos caminando y avanzando.

Entre una cosa y otra abandonamos la comunidad de La Rioja, con un suspenso en señalización, para adentrarnos en la penúltima comunidad autónoma que pisaremos: Castilla y León. Concretamente provincia de Burgos.

La larga jornada transcurre sin más incidencias. Pasamos por varios pueblos pequeños, resurgidos por este nuevo turismo, y llegamos a almorzar a Belorado. Pueblo en el que abundan las fábricas y tiendas de piel (será por el frío que hace por estas tierras).

Llegamos a comer a Villafranca Montes de Oca. Pequeño pueblo justo en la falda de los montes que le dan apellido. El puerto de La Pedraja nos espera y nos separa de nuestro destino. Cogemos fuerzas, refrescamos los pies y abordamos los últimos 12 kms de etapa. Justo a la salida nos encontramos con dos curiosos personajes, si, si, de esos que dan sabor al Camino. Se trata de una pareja de Daneses que vienen caminando desde Bélgica. Están morenos. Que digo morenos, están negros como si hubieran estado de sol a sol en los campos de algodón. Y llevan dos "discretas" mochilas de 25 y 27 kgs respectivamente. Nos cuentan orgullosos, que antes llevaban más, pero que mandaron cosas por mensajería desde Pamplona. Más que caminar se arrastran. Su velocidad de crucero subiendo el puerto no supera los 2 kms por hora, así que no tardamos en dejarlos atrás. Subida dura que hacemos a buen paso, no en vano en dos horas llegamos a nuestro destino: monasterio de San Juan de Ortega.


El albergue está prácticamente lleno. El haber ganado kilómetros y hacer tres etapas en dos días ha hecho que pillemos una aglomeración de peregrinos que llevábamos por delante. A ver si no nos vamos encontrando problemas para dormir. Habrá que madrugar y poner la directa. La verdad es que cada vez somos más.

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