30 de julio de 2011

Etapa 8. Espiritualidad en el Camino.




Es curioso las cosas que tiene la iglesia. Para poder santificar a alguien tienen que quedar probados tres milagros. Que haces dos, pues mira chico, que no es bastante, que lo de que un ciego vuelva a ver y que un paralítico vuelva a andar es algo que hacemos todos cada día. Esto es como las oposiciones, te has quedado en puertas, pero no has llegado. Mira a ver si sumas alguno más para las siguientes y te vuelves a presentar. Ahora bien, si ya has hecho tres la cosa cambia. Entonces si.
Y últimamente los milagros están escasos, no como antes. Antes se aparecían vírgenes en el monte, que hacían brotar manantiales de agua cuando el demonio tentaba al peregrino. Luces de colores y destellos se veían en lugares donde luego al excavar aparecían tallas de vírgenes. Las gallinas y los gallos cantaban después de asados... pero de este hecho en concreto hablaremos mas adelante.

Iniciamos etapa en Nájera con destino Santo Domingo de la Calzada. El sendero discurre flanqueado por viñedos, en lo que empieza a ser la característica dominante del campo riojano.


Cuando ya divisamos Santo Domingo, no encontramos con un curioso personaje que tras haber realizado el Camino sentido Santiago, ahora se encuentra de vuelta con destino Roma. Mientras nos habla (mejor dicho le habla a Drae) intenta liarse un cigarro con papel arrancado de una libreta y aprovecha la situación para pedirnos un euro, ya de paso...

Nos libramos de nuestro interesado "amigo" y llegamos a Santo Domingo, ciudad cuya vida e historia está ligada al Camino. Callejeamos y visitamos sus monumentos más emblemáticos. Uno de los aspectos más conocidos y que se han convertido en icono de la ciudad son el gallo y la gallina, que tienen su origen en una leyenda local. Para aquellos que no la sepan se la relato a continuación.


Cuenta la tradición que, entre los muchos peregrinos compostelanos que hacen alto en esta ciudad para venerar las reliquias de Santo Domingo de la Calzada, llegó aquí un matrimonio alemán con su hijo de 18 años, llamado Hugonell. La chica del mesón donde se hospedaron se enamoró de Hugonell pero, ante la indiferencia del muchacho, decidió vengarse. Metió una copa de plata en el equipaje del joven y cuando los peregrinos siguieron su camino, ella denunció el robo al alcalde.
Las leyes de entonces castigaron el delito de hurto con pena de muerte y una vez prendido y juzgado, el inocente peregrino fue ahorcado. Al salir sus padres camino de Santiago de Compostela fueron a ver a su hijo ahorcado y, cuando llegaron al lugar donde se encontraba, escucharon la voz de Hugonell que les anunciaba que Santo Domingo de la Calzada le había conservado la vida.
Fueron inmediatamente a casa del alcalde de la cuidad y le contaron el prodigio. Incrédulo, él les contestó que ''su hijo estaba tan vivo como el gallo y la gallina asados que él se disponía a comer''. En ese preciso instante el gallo y la gallina saltando del plato se pusieron a cantar. Y desde entonces se dicen los famosos versos: Santo Domingo de la Calzada, que cantó la gallina después de asada.



Ciudad que merece la pena callejear y empaparse de la historia de sus casas y monumentos. De las pocas que poseen dos paradores nacionales en su casco urbano. Subimos a la torre exenta de la catedral desde la que se tiene una panorámica de toda la ciudad y de los campos que circundan la urbe. Prolongamos etapa hasta Grañón, por avanzar unos cuantos kilómetros más y porque nos han hablado de su albergue como uno de los más auténticos del Camino.

Llegamos a Grañón y localizamos el albergue en una. casa-torre adosada a la iglesia del pueblo. Nadie nos recibe. Un letrero con instrucciones en varios idiomas invita al peregrino a ponerse cómodo y sentirse como en casa. Obedientes, nos acomodamos y hacemos nuestro el lugar para las próximas 18 horas. Horas mas tarde conocemos a los hosteleros: Sonia, de Murcia, Luigi, italiano y otra chica canaria de cuyo nombre no consigo acordarme (esto parece el comienzo del Quijote).
Sitio peculiar, regentado por persona peculiares. No hay camas, coges un colchón y se duerme en el salón parroquial. A las 19 horas ayudamos en la preparación de la cena comunitaria, que se prepara con los donativos que dejaron los peregrinos del día anterior, así cono los nuestros servirán para preparar la cena de los que vengan después de nosotros. Interesante filosofía.


Lo mejor sin duda es la posibilidad de estar sentado con gente de todas las nacionalidades como si de una torre de Babel se tratara. Compartimos espaguetis con italianos, croatas, españoles, franceses, brasileños y húngaros.
Después de la cena vivimos un momento espiritual y de meditación en el coro de la iglesia, a la que acude el párroco de la misma. Demasiado religioso, aunque no por ello deja de tener su encanto y su momento de conexión con uno mismo. Lo cual nos lleva a detenernos al final de la jornada y mirar el día pasado y extrujarlo hasta que de todo de si.

A pesar de toda la innovación, la rutina está instaurada. 22 horas, toque de queda.

5 comentarios:

  1. Qué sepas que ya sabes que no me gusta escribir en el aparato este ,ero que te leo todos los días.
    Un saludo y cuídate

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  2. El otro pequeño7/31/2011 1:33 p. m.

    Por poco me emociono,cuando hablas de mi tierra....hay veces que nos tienen que contar las virtudes que tenemos alrededor para valorarlas.....espero que tu viaje interior sea igual de intenso.saludos

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  3. q surte teneissssss de ver todo es y vivirlo de primera mano.... me acuerdo mucho de vosotros....

    un abrazo muuuu grandeeeeee

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  4. Apañero, te voy leyendo y ya veo que con lo dificil que es hacer estas crónicas en el iphone a javi no le estás haciendo ni caso, así que dale un abrazo al pobre ignorado.

    Ya veo que estáis genial. yo en principio te seguiré llamando y vamos organizando para quedar el 10 en ponferrada.

    ánimo caminantes.

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