26 de julio de 2011

Etapa 4. Donde se cruzan el camino del viento, el de las estrellas y la furgoneta del "teleperegrino"




Que estamos en una sociedad de mercado... eso nadie lo discute. Que el Camino de Santiago se ha convertido en un negocio, tampoco. Pero esto alcanza dimensiones nunca imaginadas. Me explico. Nos levantamos como cada día, temprano. Desayuno. Organización de mochila y en marcha. Afrontamos los últimos kilómetros de ascenso a El Perdón con un fuerte viento y nubes amenazantes de lluvia. Coronamos y ¿qué nos encontramos además del conocido conjunto de esculturas? pues una furgonetilla del "teleperegrino": bocatas, refrescos, frutos secos, barritas energéticas, agua y un largo etcétera de provisiones y souvenirs varios. Como diría nuestro matador mas televisivo: "im - presionante". Esta claro que la frase ganarse las habichuelas se lleva hasta las ultimas consecuencias.


Las vistas a ambos lados de El Perdón son un regalo para la vista. Intentamos sin suerte captar semejante visión en nuestra cámara de fotos, pues es algo que, sin duda, mas que verse se siente.

Iniciamos descenso por una acusada pendiente y vamos atravesando varios pueblos perfectamente adoquinados y ajardinados: Muruzabal, Uterga y Obanos.

Ya en Puente La Reina nos encontramos con el incombustible rey de la fiesta, Zugasti (me descubro ante él) y el inicio de las fiestas. Algo parecido a como estarán todos los tudelanos en el tradicional chupinazo.

La jornada de hoy se va dando mejor de lo programado y nos vemos bien de fuerzas, por lo que decidimos prolongar en 7 kms y continuar hasta Estella. Así, vamos dejando atrás Mañeru, Cirauqui (ni rastro del exhibicionista), Lorca y Villatuerta, para llegar a nuestro destino.

Mercado medieval en Estella que nos entretiene la tarde. Suculenta cena y pronto para el albergue.

Primera noche que tenemos concertista en Do Mayor, debajo de la cama de Drae. Mi cama al lado de la M30 Dormitorio-Baños... Sobrevivimos y descansamos, que no es poco...

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